La Unión conciencia a los escolares sobre hábitos de vida saludables

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‘cultivando un futuro saludable’ es el lema escogido por Alhóndiga La Unión en la primera edición de su programa escolar ‘La Unión Junior’, que está dedicado a la mejora de la salud de los escolares mediante la promoción de hábitos de vida saludables entre los que se incluye la concienciación a nivel local para incorporar frutas y hortalizas en las dietas infantiles. La Unión completará la primera etapa de su programa con la participación de una decena de centros educativos de la provincia de Almería y que aglutinará a más de 500 niños.

Desde La Unión se hace hincapié en la importancia de promover entre la población infantil hábitos de alimentación que incluyan frutos frescos mediante la organización de actividades divertidas y motivadoras. Por este motivo ‘La Unión Junior’ está dirigida a los más pequeños, para que incorporen las frutas y hortalizas en su dieta como fuente de aporte saludable de energía. Su plan de actividades ha sido distribuido a lo largo del curso escolar, e incluye dos programas dinámicos en los centros educativos, el patrocinio del deporte base, desayunos saludables y contenido para escolares en su web.

Además, se ha incluido la difusión del sistema de producción hortícola almeriense en el ámbito escolar a través de un taller en las aulas bajo la denominación ‘Descubriendo la agricultura’. En dicho taller se conocerán los principales cultivos almerienses, el método de producción integrada o la identificación de las plagas que atacan a los cultivos. Será desarrollado por los profesionales del departamento técnico de La Unión durante los meses de noviembre y diciembre en los centros educativos participantes. El segundo taller, ‘Comer sano es divertido’, llevará a las aulas el contenido sobre el valor positivo que tiene para la salud la incorporación de frutas y hortalizas a la dieta infantil. El taller se complementará con juegos y actividades que favorecerán el recuerdo de lo aprendido en esos días. Este taller se llevará a cabo a lo largo de febrero y marzo de 2017, contando con la participación profesional de los técnicos de Laboratorio de La Unión. El programa también contempla desayunos saludables y uno de las primeros tendrá lugar el próximo 19 de noviembre en El Ejido. Ese día está previsto que se celebren diversas actividades familiares en el Parque Municipal coincidiendo con el ‘Día de la Infancia’.

“Trámites administrativos” frenan la apertura de la Escuela de Golf de El Toyo

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Lleva meses finalizada, pero la Escuela de Golf construida por la Junta de Andalucía en la urbanización de El Toyo aún no ha recibido ni un solo alumno. Cuenta con las autorizaciones pertinentes, como la licencia de apertura concedida por el Ayuntamiento de Almería, pero sus puertas siguen cerradas, mientras que el calendario avanza, dejando atrás la última previsión para inaugurar en septiembre las flamantes instalaciones. La Consejería apunta como causa los “trámites administrativos” previos a la puesta en marcha, sin dar detalles ya acerca de cuáles son los mismos, el estado actual del proceso y tampoco de cuándo éste tocará su fin.

La cautela en este sentido es hasta cierto punto de agradecer, teniendo en cuenta el ramillete de fechas que siempre ha acompañado a la Escuela de Golf, incluso cuando apenas era el anuncio político de un proyecto con el que hacer de Almería capital un referente turístico. Lo valoraba así el consejero de Turismo, Comercio y Deporte, que, en enero de 2010, era Luciano Alonso, quien se comprometió a iniciar las obras antes de que finalizara el año. Solo había por aquel entonces otra escuela pública en la región, la de Sevilla.

El comienzo de los trabajos se fue posponiendo durante cuatro años, pudiendo por fin la Junta colocar la primera piedra el 29 de agosto de 2014. Si se tardó más de la cuenta en iniciar las obras, cogiendo ventaja el complejo de Linares, una vez terminadas, la Administración andaluza se está tomando su tiempo en abrir esta escuela pública, en la que se han invertido 2,5 millones de euros.

Desde octubre de 2015, a febrero de 2016 o septiembre de este año. Son otras de las diversas fechas lanzadas por diferente consejeros, sin que hasta ahora se sepa a ciencia cierta -o al menos haya trascendido a la opinión pública-, cuando empezará a utilizar este complejo deportivo la media de 1.600 personas al mes prevista por la Consejería.

Licencia municipal para su apertura la tiene desde el pasado mes de julio, y después de que el Gobierno andaluz atendiera los requerimientos de la Gerencia de Urbanismo para la apertura de los campos de prácticas y la casa club, además de otras instalaciones relacionadas con la práctica de actividades físicas como el pádel y la zona de aparcamiento con 184 plazas. Pendiente queda, por otro lado, la segunda fase.

MARÍA VICTORIA REVILLA

El sabor del toro bravo llega desde Ceuta hasta Terraza Carmona

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Hay quien se pregunta por qué el teatro no es considerado un bello arte y, en cambio, sí lo es el cine. No es asunto baladí. Los muy puristas esclarecen esta discrepancia con el siguiente criterio: “el teatro no es un género independiente, sino que se encuentra dentro de la literatura, que de por sí es considerada como una de las bellas artes”. Como ésta no es la cuestión que nos trae aquí hoy, se da por aceptado temporalmente el argumento. Sin embargo, la misma pregunta es válida para la gastronomía: ¿es o no es arte?

Dejó dicho Borges al hablar de arte, más o menos, que ‘una biblioteca es el paraíso o que el paraíso debe estar en una biblioteca’. ¿Se puede enmendar la plana a un maestro? Sencillamente, no. Al menos si quien lo pretendiera fuese un vulgar plumilla. Así, que no, el paraíso no está en la cocina o viceversa. Pongamos entonces que, si la gastronomía no es considerada arte, sí sea una ciencia. Con permiso de la ciencia y los científicos. Naturalmente, para desdeñar a la gastronomía como arte debemos olvidar la creatividad, los sabores y aquello que se dice de ‘comer con los ojos’. Mire por donde ya hemos cogido uno de los cinco sentidos al aire: el gusto. Precede al saboreo el olfato. Dos sentidos. Más el tacto, tres.

De los cinco sentidos tradicionales del ser humano, tres de ellos permiten, así de entrada, percibir la gastronomía a secas. La gastronomía se consuma en arte cuando provoca un efecto emocional como pudiera hacerlo la música, la pintura… Al fin y al cabo, un chef expresa creativamente una obra estética más allá del mero trámite del sustento. Esto es lo que se gesta estos días en Terraza Carmona al socaire de las ‘Jornadas Gastronómicas El Toro Bravo en la Cocina’, vigésimo segunda edición, que ya es.

Hoy, ayer para usted, el restaurante ceutí ‘El Refectorio’, con su chef Rafael Carrasco en los fogones, deleitó los sentidos con un menú de notable calado, ilustre podría decirse, máxime si se tiene en cuenta que en Ceuta no hay plaza de toros, o sea, no hay tradición taurina. Rafael Carrasco comentaba el cómo y porqué ha recalado en ‘El toro bravo en la cocina’, y que ha sido debido a que “conocí a Antonio al ser los dos miembros de Eurotoques. El año pasado me llamó para decirme que pensaba que yo podía venir este año. Le dije, hombre, no me metas en este compromiso, pero ya sabemos cómo es Antonio y aquí estamos”. Gracias a los dos, a Antonio por su insistencia y a Rafael por su flojilla resistencia.

Y ya que estamos, Rafael, ¿es un arte elaborar carne de res brava cuando no se está habituado a trabajar con este producto? “La verdad que sí, lo que se intenta es que no haya habido en las 22 Jornadas un plato igual, darle un toque novedoso dentro de la rigurosidad dentro de lo que es la limitación de la carne de toro. Relacioné la carne de toro en una ciudad sin plaza y pensé que el mar era una manera de acercarlo. Por eso han sido los calamares de nuestras aguas, que son magníficos, y el cascarón de centollo que es una cosa muy habitual allí”. Bien, si alguien sigue preguntándose si la gastronomía es un arte, no le demos más vueltas. La respuesta, que salta por evidente, está en Terraza Carmona.

Hoy, el arte de la cocina lo pone el restaurante ‘Los Jardines de Palacio’, de Villacañas, provincia de Toledo. Luego de la comida, ya, si eso, hablamos de arte.

ICARDO ALBA VERA

La película ‘100 metros’, de Marcel Barrena, fue la tercera que se proyectó en el Cervantes

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No consiste en lograr un objetivo, sino en no rendirse ante la adversidad. La película 100 metros inició con el Festival Internacional de Cine de Almería su recorrido en los festivales cinematográficos. El director de la película Marcel Barrena y la actriz Alba Ribas fueron los encargados de explicar algunos de los detalles de la película tanto en la rueda de prensa de la mañana como en la proyección de la tarde en el Teatro Cervantes.

100 metros es la tercera película que se presenta dentro del certamen Ópera Prima, una historia que aborda la enfermedad de la Esclerosis Múltiple desde un punto de vista optimista.

Marcel barrena señaló que “soy un director novel atípico porque dirigí una TV Movie y un documental. Es un canto a la vida y anima a ser optimista y asumir retos. No podía ser un dramón por ser justos con todo el colectivo. Es lo que más nos preocupaba”.

Es la historia de Ramón Arroyo que al enterarse del diagnóstico de su enfermedad decide prepararse para la prueba de triatlón en la categoría de Iron Man: “La película mezcla realidad y ficción y su mensaje es que todo el mundo tiene que buscar, y encontrar, un reto. Es sobre la actitud con la que nos tomamos los reveses de la vida, algo fundamental para superarlas. Es una historia muy especial que merecía ser contada”.

Para Barrena no es una película sobre triatlón, tiene un mensaje mucho más profundo: “Nos dirigíamos a los pacientes, el deporte e sun pretexto y una excusa para lanzar el mensaje de la película”.

Para el director, el rodaje “ha sido duro. Cuando su vida empieza, la vida le da este golpe. Todas las asociaciones nos pidieron que fuera un grito de alegría. Muchos pueden trabajar y otros no”

Alba Ribas, que interpreta a Ariadna, reveló que su personaje es uno de los que conoce en el Hospital al protagonista y muestra la historia de “una joven que es la otra cara de la enfermedad, una bailarina que le comunican su enfermedad y que tiene que dejar de realizar una de sus pasiones”. Marcel Barrena apuntó que “cada uno tiene su iron man particular. Él no va de eso, todo consiste en poder encontrar un reto”. Los actores son Dani Rovira, Karra Elejalde y Alexandra Jiménez.

El director fue el protagonista del cine-fórum organizado en torno a su película dentro del programa del Ayuntamiento de Almería ‘Plano Inclusivo-Gallo Pedro,’ gestionado por Verdiblanca.

FRAN MURCIA (Diario de Almería)